Actualmente lo que se considera un “buen lugar para trabajar” o “Great Place to Work” (GPTW) es el resultado de una encuesta diseñada por
consultores a medida del interés de la empresa, y tanto en el diseño como
en los resultados que se publican se perciben la voluntad y la voz
protagonista de la propia empresa. Dichos cuestionarios son la mayor parte
de las veces cumplimentados por la Dirección, ni existe una participación
masiva y anónima de la plantilla ni las preguntas que componen la
encuesta está formuladas
desde el punto de vista del interés de los empleados, que sería el modo de obtener una puntuación realista del sentir de la gente.

Por ello no es de extrañar que para Montse Ventosa, socia directora de
Grow, estos modelos de evaluación “son un método de eficiencia limitada”, o lo que Ángel Aledo, consultor de 1+1=3 Recursos Humanos,
opina acerca de las evaluaciones de las empresas, “el punto débil es que la aplicación de
estas políticas la hacen los mandos intermedios que, casi nunca, están lo
suficientemente formados en cómo tratar a los empleados, es decir, un
profesional puede ser infeliz en una firma Top Employer porque su jefe no
actúa correctamente”.

No existe actualmente, por tanto, una Marca de
Empleador que garantice qué es ser un buen lugar para trabajar. Los
rankings de empresas de Best Place to Work no representan justamente la
evaluación de los empleados. Jesús Vega, consultor de recursos humanos, es
muy crítico con las certificaciones y los rankings: “A veces para las
empresas es muy difícil tener métricas claras para valorar bien la
performance de la función, por eso, cuando hay escasez de ellas dentro de
la organización, algunas firmas se sirven de esos estándares (de Best Place
to Work) para sacar pecho en un mundo en el que es complicado despuntar”.

En definitiva, en muchas ocasiones los rankings no expresan exclusiva ni
principalmente la calidad de trato a las personas. Frente a esto Oneclan, a través de su herramienta de
 “Evaluar mi Empresa”, una minuciosa
encuesta que permite una evaluación continua y evolutiva, 
ofrece a los
empleados la posibilidad de ser los creadores de la imagen social de su
empresa. Oneclan sirve a aquellos que piensan que su opinión es la que
cuenta, a aquellos que desean dirigir su carrera profesional por sí mismos,
a aquellos que prefieren trabajar en organizaciones cuyos valores son
coherentes con su marca personal.

Por otra parte, las actuales encuestas
de GPTW ¿cuándo y cada cuánto se realizan? Muy sencillo: en el momento que decide la empresa y con la periodicidad que decide la empresa. Con esto lo que se viene a sugerir es que esa denominación de “empresa atractiva”, o “buena empresa para trabajar”, es un constructo irreal, creado desde arriba, una “etiqueta” que no tiene necesariamente que ver con la auténtica naturaleza de la organización y cuya obtención se persigue porque favorece publicitariamente. Dado que la visibilidad de las organizaciones se ha multiplicado, las marcas quieren ser vistas como algo más que una máquina que produce, distribuye y vende.

Hoy se habla de “público”. Las empresas
tienen, clientes o no, un público que las observa, y lógicamente en la
lucha por la competitividad las empresas se han lanzado a comunicar con ese público. Por eso vemos que las empresas prometen cumplir con procedimientos y requisitos que constituyen una garantía de profesionalidad para consumidores y usuarios; pero en ese discurso muy pocos incluyen al empleado. Parece que los empleados importan menos que un cliente y menos que el público.

Frente a esas encuestas que se pasan cuándo la empresa
decide, Oneclan permite una evaluación continua a lo largo del tiempo
permanentemente abierta y disponible para que los empleados la rellenen.
¿Qué evalúa Oneclan? Oneclan evalúa los momentos de la verdad de la
relación del empleado con la empresa, los momentos de la verdad dentro del Employee Journey.
Realmente lo que le preocupa al empleado son cosas muy concretas. Las personas evalúan mentalmente a su empresa a partir de
síntomas muy concretos y cotidianos. La imagen de las organizaciones en la
mente de las personas se forma desde la valoración de lo que reciben, que
no tiene por qué coincidir con la valoración de lo que la empresa considera
que es importante dar.

Las personas se forman un juicio valorativo del
lugar en que están trabajando en base a una suma de las experiencias e
impresiones que se producen en momentos puntuales, y esas impresiones,
transformadas en puntuación, justo en el momento en que se producen, son
más representativas de la calidad de la empresa que el resultado de las
encuestas tradicionales que se pasan una vez al año. Esas impresiones son
lo importante para el empleado, y es lo que el público quiere conocer, no
la información que la empresa elabora y comunica. Una empresa realmente
responsable y respetuosa estaría preocupada por el manejo impecable de
estos momentos, que requieren una respuesta a la altura de lo que espera el
empleado.

Es precisamente a través de la evaluación de esos momentos cuando la empresa da cuenta de su nivel. Es en cada uno de estos momentos clave
cuando el empleado adquiere prueba de la verídica naturaleza de la empresa para la que trabaja, toma conciencia de dónde está, por encima de las estupendas formulaciones y propagandas de las redes sociales corporativas.

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