Mi padre tuvo un negocio propio toda su vida. Yo le ayudé de joven. Al principio él se desgañitaba porque yo era el típico ayudante desganado. No me daba cuenta de que dependía de mi. Hoy aquel negocio ya no existe, busco un empleo y lo que aprendí no me sirve. Me refiero a que muchas empresas no aprecian el oficio o el saber resolver, buscan tan solo empleados mínimamente rentables en lugar de personas que sepan hacer rentable la profesión. Y no aprecian ni recompensan diferencialmente el valor de cada uno. Por eso lo que aprendí haciendo mío el negocio ya no me sirve, al revés, me perjudica, pues mi entrega no me saldrá a cuenta