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La necesidad que tiene la gente de sentir que las empresas son buenos lugares es creciente. También la necesidad de las empresas de que la gente tenga una visión positiva de ellas es creciente, el auge de nuevas disciplinas como el employer branding da cuenta de esta necesidad.

Con tasas de paro tan elevadas cuesta creer que las empresas necesiten invertir tiempo en mejorar su imagen para atraer al talento. Sin embargo así es. Las empresas van siempre a rivalizar por el talento. Por esto es importante que las empresas sean de verdad buenos lugares para la gente, porque el talento es selectivo, muy selectivo, el talento no desea permanecer en lugares donde se toman decisiones indecentes, por el contrario es bien sabido que el fair play y la transparencia lo atraen (David Russo: Si las empresas hacen lo correcto, juegan limpio, no toleran el canibalismo ni prácticas predatorias dentro y fuera de sus filas, y confían en el mérito de sus buenas ideas tienen muchas más posibilidades de prosperar que las que sacrifican la ética al beneficio rápido.

Esto es especialmente cierto en el momento actual de las comunicaciones ultrarrápidas y la transparencia aumentada, en que las reputaciones personales y corporativas se destruyen con facilidad). Si esto fuese poco, la ecuación estabilidad + buen sueldo = empleado fiel y feliz, ya no se cumple a rajatabla.

Las nuevos empleados son difíciles de retener, quieren cambiar cada pocos años de trabajo, les gustan menos las órdenes, el sueldo no es su motivación principal, están dispuestos a renunciar a parte de sueldo a cambio de transformar el mundo para bien, son flexibles y exigen flexibilidad a la empresa.

No suelen casarse y no sienten que le deban nada a su empresa. No quieren solo un trabajo que les dé de comer, sino que además les guste. La gente exige respeto y transparencia. Es una necesidad.