Actualizado el 17 de marzo de 2020
765ubnui
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Llevaba escasas dos semanas trabajando de camarera de salón en un conocido hotel de mi ciudad.

Como tantos otros días me encontraba dentro la cocina, en un área donde había varias mesas largas.

En esa zona el personal de salón nos dedicábamos a secar los cubiertos y los vasos antes de terminar cada turno.

También es el área donde el resto del personal del hotel: de recepción, relaciones públicas, animación, socorristas, etc, hacen su pausa para comer.

Me encontraba con una compañera secando y preparando unas copas de champagne para un evento que se celebraba esa noche en el hotel.

Tras terminar de secar una de las copas y al apoyarla encima de la mesa, la punta del trapo se quedó bajo ella y al volver a coger el trapo se cayó al suelo y se rompió.

Dio la casualidad que la maitre se encontraba a escasos cinco metros bebiendo agua. Al ver la copa romperse, me miró enfurecida y gritó “¿y si te cojo del cuello y te mato?”.

Haciendo caso omiso de su grosero y amenazante comentario, pasé delante de ella con la cabeza agachada a por la escoba, mientras ella me seguía gritando improperios.

Cabe destacar que era la pausa de comer del resto de trabajadores, que se encontraban en las mesas de alrededor, y que se quedaron mudos observando la escena.

Al comentar con el resto de compañeros lo desproporcionada y humillante que me había parecido la reacción de la maitre, me dijeron entre risas que ese era el carácter de la superior, y que no le diera más importancia.