¿Cuál es tu experiencia en atención al cliente y gestión de situaciones conflictivas?, le pregunté a aquel chico uruguayo. Mire, respondió, en el hotel de Ibiza en el que llevo tres temporadas trabajando suelo llevar un spray de gas pimienta en el cinturón. Ese es el cliente que ha seleccionado tener mi empresa. Esto me recordó a una inglesa que entrevisté en Palma. Ella trabajaba en un hotel en Magaluf, de esos donde se baja a la piscina desde el balcón. Ella me decía: los empleados tenemos que cumplir un manual de procedimiento, pero, ¿cómo espera la empresa que seamos profesionales si los clientes pueden saltar el mostrador, intentar ligar chabacanamente con nosotras o vomitar por el pasillo? En un mismo lugar, las normas son para todos o para nadie