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Resulta que las plantas pueden unir sus raíces a las de sus árboles vecinos y compartir nutrientes entre ellos, a veces dando lugar a cadenas larguísimas de ejemplares conectados, y esta conexión puede ayudar a recuperarse a un árbol que esté en problemas. Las plantas se alían para crear kilométricas tuberías de raíces que conectan a los individuos entre sí, de este modo los bosques, unidos bajo tierra, cobran fuerza ante amenazas del ambiente. Los individuos intercambian recursos, envían señales de alerta y se relacionan con el medio con mayor éxito, y se ha demostrado que los árboles más longevos son los que presentan más conexiones dado que esas conexiones les sirven para superar amenazas. Esta conexión es en realidad la sabiduría del bosque, una enorme estructura que se articula bajo el suelo, una red en la que interactúa un destacado elenco de actores invisibles al ojo, y que puede mejorar la vida de los individuos