Es un viaje del corazón a la mente y de la mente al corazón. Se me da bien diseñar y dibujar porque me gusta crear. Ahora, con unos amigos, hacemos bolos en directo. Mi amigo poeta escribe, y recita en público, otro compañero improvisa acompañándole a la guitarra, y yo allí de pie delante de los asistentes, con un caballete dibujo lo que veo y lo que siento. Silencio. Si, es cierto, no ganamos un duro, al final el viaje irá de la mente al bolsillo y se acabará saltando al corazón.