Al terminar mi ingeniería, una empresa de Valencia me ofreció unas prácticas en sus oficinas de New York, tenían varios proyectos de software industrial en marcha; se presentan escasas oportunidades así en la vida. A los tres meses de estar en New York empecé una relación personal. Nos instalamos en un apartamento en Harlem. No funcionó. Al cabo de nueve meses nos separamos y volví a España; aquel proyecto no era para mi