Elena, ¿tienes un minuto?, me dice apretando los labios al terminar. Claro. Le sigo hasta la puerta de su despacho con la sensación de que hay algo en juego. Han sido cuatro años duros, comenta, pero quiero que sepas que ha merecido la pena, todo el mundo habla muy bien de ti y, si te interesa, el puesto de Coordinadora de Operaciones es tuyo. Lo único es que ya sabes que al menos una vez al mes tienes que marcharse una semana entera a Vigo. Lo deseaba y temía al mismo tiempo. Es triste temer que se cumplan tus objetivos. Inhalo y me quedo en silencio. Llevo ocho años en este proyecto, carrera, un máster, tres idiomas y mucha ilusión son las razones de que haya llegado esta oportunidad, que ahora tiene dos en contra: Javier de 4 años y Mario de 6. Estoy callada algo más de lo aconsejado. ¿Quieres pensarlo?, me ofrece, pero ya se ha dado cuenta. ¿Podré organizarme los viajes con autonomía para atender mejor a mi familia?. Silencio. Piénsatelo, ¿vale?