En mi provincia hay una empresa muy conocida de la que exempleados y empleados podemos referir incontables conductas ilegales o vergonzosas. Pero ahí sigue, en marcha y con publicidad a los cuatro vientos y con de excelentes relaciones con la administración y la política. Cuando la empresa iba bien a costa “del todo vale”, tenía dinero para pagar salarios altos con los que lograr la conformidad y la participación de sus jefes y personal técnico. Cuando ha empezado a ir mal, ha pedido un esfuerzo de horas a toda esa camarilla, y lo ha obtenido. Pero quienes hemos llegado en tiempos recientes no vivimos aquella época de glamour y abundancia, sin embargo se nos pide idéntico esfuerzo y a cambio solo vemos prácticas empresariales que van en contra de nuestro derecho